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miércoles, 15 de diciembre de 2010

¿Julian Assange o el Robin Hood de la información?




Desde siempre la información ha sido poder. Poder para crear, para amar, pero también para invadir, para matar, para tener más poder. Cuando un medio como Internet permite la rápida difusión de información mediante un sitio creíble y rápido, dicho sitio se convierte en el lugar para que los sin poder, aquellos mortales que no son dueños de la información, se conviertan en Robin Hood de la información por un día, haciendo que ésta llegue a todos.

El problema que supone Wikileaks no es que haya un sitio web que difunda información secreta, el verdadero problema es que haya información secreta que de no serlo evitaría injusticias. Lógicamente hay que ponerle freno a la transparencia radical, ya que una transparencia absoluta chocaría con el derecho a la privacidad de cada persona y a veces también con su seguridad. Pero es evidente que un cargo público debe rendir cuentas de sus actuaciones más que el resto de ciudadanos, por la sencilla razón de que trabaja para los ciudadanos y nosotros somos sus acreedores o accionistas.

Cuando desde el poder se usa la información secreta para evitar la justicia, cuando se usa para ocultar la verdad al pueblo, entonces es que algo no funciona. ¿Hace eso necesario un Robin Hood de la información? quizás sí. Ahora bien, eso no quita que lo que realmente sea necesario es más transparencia por ley en todos los estamentos públicos. Y honradez, honradez como generadora de confianza capaz de suplir a veces una carencia de transparencia, virtud que parece haber sido asesinada por la hipocresía de la clase dirigente. De haber muchas más transparencia y honradez probablemente Wikileaks no habría nunca existido.
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domingo, 24 de octubre de 2010

Wikileaks y el reto a Occidente

El pasado viernes, la secretaria de estado estadounidense, Hillary Clinton, condenó "la difusión de toda información (...) que pueda suponer un riesgo para soldados y civiles de EEUU y sus aliados". Mientras tanto Obama sigue guardado silencio sobre las filtraciones. Por su parte Nick Clegg, el vice 'Premier' británico ,ha afirmado que "Todo lo que permita pensar que las reglas de base de la guerra, los conflictos y el combate han sido violados o que la tortura ha podido ser de cualquier modo tolerada es extremadamente grave y debe ser investigado".

Sin duda estamos ante unos hechos soprendentes y en cierto modo desconcertantes. Han salido a la luz casi 400.000 documentos en Wikileaks que acusan de violaciones de los derechos humanos al gobierno americano en la guerra de Irak. Obama, premio Nóbel de la paz, no ha sido capaz en todo el fin de semana de decir nada. Sin duda está siendo prudente, pero las afirmaciones de la señora Clinton lo ponen en un mal lugar. Es cierto que la revelación de estos documentos puede poner en peligro la vida de militares americanos, al revelar las tácticas utilizadas en el campo de batalla, pero aun más cierto que eso es el hecho de que todo el odio sembrado en la guerra es el verdadero enemigo de EEUU y por ende de sus aliados. Es más, son las violaciones de derechos humanos y la impunidad de sus autores tras estos crímenes, los que verdaderamente ponen en peligro no solo a los soldados americanos, sino a todo el mundo occidental que o bien por ignorancia o por omisión, no han reclamado justicia.

Es hora de que la justicia pueda actuar y de preocuparse para que crímenes como los que se denuncian no vuelvan a suceder. Es hora de reparar a las posibles víctimas. Es hora de que no se hagan juicios paralelos y no se condene o absuelva por anticipado, como ya ha ocurrido en algunos medios de comunicación. Y sobre todo es hora de que el presidente del país más poderoso del mundo de la cara. Todos los que creímos ver un verdadero cambio en el rumbo de EEUU así lo esperamos.
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